Por años, las abundantes reservas de gas natural de Venezuela estuvieron paralizadas a causa de la inestabilidad política, las sanciones económicas y el recelo de las grandes petroleras extranjeras a arriesgar su inversión.
Actualmente, la limitante empieza a ceder mediante un esquema novedoso: la incorporación de influyentes aliados del Medio Oriente que brindan cobertura financiera y diplomática.
En la Plataforma Deltana, al este del territorio venezolano, se ubica un gigantesco yacimiento de gas entre los más importantes de América. Para aprovechar su potencial, gigantes energéticos occidentales como la británica British Petroleum (BP) prefieren no exponerse en solitario y buscan trabajar en conjunto.
Grandes petroleras buscan invertir en conjunto en Venezuela
De esta manera, la petrolera británica junto a inversionistas de Catar y Emiratos Árabes Unidos, intentan unir fuerzas para repartir en tres partes iguales la carga laboral en los pozos venezolanos.
Asimismo, detrás de este acuerdo nace un principio básico de prevención: desembolsar fortunas en el mercado de Venezuela exponiendo a las grandes petroleras europeas y norteamericanas a las variables políticas y a cambios normativos de último momento.
Mientras tanto, los países del Golfo Pérsico aportan una inmensa solvencia económica y proyectos de inversión de largo alcance. Así como un rol diplomático que les permite dialogar sin limitaciones tanto con el gobierno de EE.UU. como con el de Venezuela.
Al llegar a un acuerdo entre las grandes multinacionales energéticas, las compañías occidentales crean una alta garantía de estabilidad.
Crean un plan que contenga una solución práctica para la exportación
La factibilidad de la estrategia radica en una solución de exportación inteligente. Para evitar la costosa y demorada construcción de plantas procesadoras en territorio venezolano, el gas se enviará directo a Trinidad y Tobago mediante tuberías en el fondo marino.
En la misma línea, en el territorio insular se empleará la infraestructura disponible para procesar el gas y despacharlo en buques al extranjero, lo que acelerará la generación de ingresos y reforzará la seguridad energética regional.
En resumen, la estrategia energética venezolana toma un rumbo sumamente realista. Al margen de los antiguos conflictos ideológicos, Venezuela empieza a movilizar sus yacimientos marinos mediante alianzas estratégicas donde el financiamiento del Golfo facilita el regreso de las petroleras mundiales.
Con información de Banca y Negocios / El Financiero
No dejes de leer: BCV: Exportaciones subieron un 32,8% liderando el crecimiento del sector externo
Nuestras redes sociales, ¡síguenos!




