Revitalizar la economía venezolana tras años de inflación y estancamiento será un desafío monumental. Sin embargo, bajo la supervisión de una transición, existen medidas estratégicas que pueden catalizar un auge nacional sin precedentes.
El primer paso crítico es rechazar las recetas tradicionales del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyas políticas de devaluación y aumento de impuestos suelen asfixiar el crecimiento.
En su lugar, Venezuela debe dolarizar formalmente su economía. Al reemplazar el bolívar por el dólar, como hicieron con éxito Ecuador y El Salvador, se eliminaría la inflación monetaria de raíz, evitando crisis como la que afectó recientemente a Argentina por postergar esta reforma.
Recuperación de la economía de Venezuela
Para convertir a Caracas en un polo financiero global, es imperativo implementar un sistema fiscal simple y de bajas tasas, inspirado en modelos como el de Singapur o la tasa única de Estonia.
Esta competitividad tributaria, sumada a la seguridad del dólar, atraería capital regional y global, diversificando la riqueza más allá del petróleo.
Por otra parte, se deben eliminar los aranceles, que actúan como barreras al comercio y al crecimiento.
La recuperación requiere también una desburocratización radical. Siguiendo el ejemplo de Dinamarca, se deben eliminar las licencias y tasas excesivas que alimentan la corrupción y frenan a las startups.
Dolarización, creación de un Fondo e industrias
Finalmente, para asegurar que la riqueza petrolera beneficie directamente a la población, se propone la creación de un Fondo de Riqueza Soberana, similar al de Alaska.
Una parte de los ingresos por hidrocarburos se invertiría en un fondo mutuo, cuyos dividendos anuales se distribuirían a cada ciudadano.
Esto otorgaría a cada venezolano un interés personal en la prosperidad de la industria nacional, blindando la economía hacia el futuro.
Información de Forbes / Redacción El Financiero
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